El Señor me salvó la vida!!!

Fue en el año 2009  cuando me nombraron en propiedad en el Poder Judicial. Para obtener formalmente el nombramiento, tenía que hacerme unos exámenes médicos para que se comprobara que me encontraba en buen estado de salud para poder desempeñarme en el puesto que había obtenido de la mejor manera. Los exámenes de sangre salieron bien, el electrocardiograma bien pero me faltaba hacerme una placa de tórax y acudí a la Clínica Católica a hacérmela un día sábado. El Lunes siguiente pasé a recogerla para dejarla después en el médico de empresa para que me expidieran el certificado de que me encontraba bien de salud. Al llegar al lugar y dar mi nombre, la persona que me atendió me dirigió una mirada extraña al ver el dictamen médico y me dio la radiografía. Con extrañeza, me senté en una silla de la sala de espera y abrí el sobre del dictamen médico y leí estas palabras “…LESIÓN LITICA EN EL HOMBRO IZQUIERDO CON PERDIDA TOTAL DEL ACROMION IZQUIERDO SIENDO UNA POSIBILIDAD DE METASTASIS…” . Al leer eso sentí que toda mi vida se detuvo porque yo sabía que la palabra metástasis significaba algo malo. Regresé a mi casa y lloré mucho pensando que mi vida estaba llegando a su final. Mi mamá llamó a su médico particular y cuando le leyó el dictamen médico me dio cita al día siguiente para examinarme de emergencia. Mi hermano mayor, que siempre me ha cuidado y se ha preocupado por mí, llamó al pediatra de mis sobrinos para ver qué opinaba y cuando le leyó el informe médico le dijo que podían darme algún tratamiento pero que ya era demasiado tarde por lo que se veía. Para poder hacerme todas las revisiones médicas, me di de baja en el trabajo por una semana y acudí a la cita médica. El doctor después de hacerme un examen general dijo que a primera vista yo parecía una persona sana pero que había que hacerme una serie de exámenes para saber qué era lo que realmente tenía. Me recetó unos análisis de sangre y un TAC del hombro para ver a profundidad el hombro y determinar qué pasaba conmigo. Eso fue el día martes. El miércoles me hice los análisis de sangre y salieron bien pero igual debía hacerme el TAC. Ese mismo día en la tarde mi hermano contactó a un pastor colombiano amigo nuestro que es como mi segundo padre y dijo que quería orar por mí y ungirme con aceite antes de hacerme el TAC el día jueves. Él llegó y oró por mí. Yo le pedía al Señor: “Padre mío, por favor dame la oportunidad de vivir!!” Al día siguiente, jueves, me fui a hacer el TAC con mucho miedo, sin embargo, el Señor empezó a hacer la obra en mí porque a las dos horas de haberme hecho el TAC llamaron a mi casa para pedir la radiografía original para saber  donde era exactamente el problema PORQUE ELLOS NO ENCONTRABAN NADA EN MI HOMBRO IZQUIERDO QUE TODO SE VEÍA NORMAL (Gloria a Dios), mi mamá les dijo que la radiografía la tenía el médico para que otros especialistas la vieran y que no la podíamos llevar entonces ellos le dijeron que el resultado del TAC estaría el listo el lunes siguiente. Pasó el fin de semana y llegó el lunes. Regresé al trabajo, pasé el día muy nerviosa y en la noche fuimos mi mamá y yo por el resultado del TAC  a la Clínica Católica. Al recogerlo, yo sentía unos nervios tan terribles que no los podría describir. Nos sentamos en una de las salas de espera para verlo y mi mamá abrió el sobre con el informe médico porque yo estaba tan mal que no podía leerlo. Lo leyó e hizo una expresión de alegría y dijo: Gracias a Dios!!! Salió bien!!! Paula, estás sana!!! No hay nada!!!. El dictamen decía más o menos así: “…HOMBRO IZQUIERDO NORMAL SIN EVIDENCIA ALGUNA DE LESIÓN LITICA, ACROMION IZQUIERDO COMPLETO Y NORMAL…”  Yo no podía creerlo, fuimos al médico para que lo viera y él dijo: “Paula, no tienes nada, debe ser que tus huesos tienen alguna forma especial adquirida genéticamente y eso fue lo que salió en la radiografía…” pero yo sé que eso no es así ni se trata de un error médico como alguna gente me dijo. Después acudí al médico de empresa a entregar la totalidad de los exámenes y así expidieron mi certificado médico de que yo era una persona sana y apta para el trabajo. Dios me salvó la vida y aprendí una gran lección: Cada día que tenemos de vida es un regalo de Dios y debemos estar siempre agradecidos con Él porque podemos levantarnos cada día a  realizar nuestras actividades. Espero que mi historia les sirva de edificación y cierro dándole toda la gloria al Señor porque Él, literalmente, salvó mi vida.-

Paula Sáenz G.-

La imágen

Domingo en la mañana, Guillermo tuvo actividad deportiva como frecuentaba tenerla. Ese día notó indisposición de uno de sus amigos hacia él. No le dio importancia y continuó el juego. Al finalizar el mismo, el compañero volvió a tratarle mal, razón por la cual, Guillermo reaccionó ésta vez, haciéndole notar su descontento con la situación. Al tercer día, tuvo un sueño con ese mismo compañero, en donde le mandaban a lavar un vaso sucio; lo más curioso fue, que de todas las personas que se encontraban en el sitio, únicamente él tenía el vaso sucio. More »

.