Separados de Él nada podemos hacer

Juan 15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
El fruto es muy importante porque tiene la multiplicación, la semilla; y no hay fruto cuando nosotros no permanecemos, porque hay mucha distracción y seducción que ofrece el mundo. Permanecer en el Señor es muy importante, porque en la vida cristiana, no es como uno empieza, sino como uno termina. ¡Escucho muchos testimonios de cuantos empiezan en la fe y luego no terminan, perdiendo tiempo y viviendo frustración en su vida!
Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

¡Nada es nada! Cuántos quieren edificar, restaurar, etc., pero la realidad es que separados de Dios NADA se puede hacer, todo se desvanece, nada tiene valor cuando no permanecemos en él.

…porque separados de mí nada podéis hacer.

Las consecuencias son fatales cuando uno no permanece en el Señor:

Juan 15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

En este versículo vemos que dice que será echado afuera, entonces es porque estuvo adentro, además dice que se seca, entonces es porque tuvo vida y también tendrá juicio. Vemos claramente la obra del enemigo que vino a robar, matar y destruir. Pero Jesucristo vino para que tengamos vida y vida en abundancia.

Juan 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Cuando permanecemos en él, la palabra de Dios permanece en nosotros y allí está el Señor listo para actuar. ¡Pero hay muchos que se apartaron cuando la bendición estaba a la puerta!

Juan 15:14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Aquel que vive apegado a la palabra y que vive en obediencia, Dios lo llama “amigo”. ¿Se imagina ser amigo de Dios?

Juan 15:16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
¡Qué tremenda bendición!

Leamos un momento lo que le sucedió a Pedro cuando se le ocurrió una idea en un mal tiempo:
El Señor se les apareció resucitado a los discípulos tres veces. La primera vez no estaba Tomás que no creía. La segunda vez volvió a aparecer y permitió que Tomás tocara sus heridas. Después de unos días volvió a aparecer:
Juan 21:3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
¡Sólo se le ocurrió ir a pescar! No pensó en meditar acerca de ir a predicar el evangelio por todo el mundo, ni tampoco pensaron en buscar al Señor, ya que se les había mostrado resucitado en dos ocasiones ¡Pero solo pensaron en pescar! Muchas veces a nosotros nos pasa lo mismo, en vez de permanecer en el Señor, tenemos ideas y pensamos que haciendo lo que antes hacíamos, tomamos un rumbo equivocado. Esto también afecta a los que nos rodean, porque afectó a los discípulos que estaban con Pedro y se fueron con él. Sin embargo, si Pedro hubiera dicho que fueran a buscar del Señor, ellos también hubiesen ido. Eso es un liderazgo sin un rumbo correcto.
Siendo ellos tan buenos pescadores, esa noche no pescaron nada, y de pronto leamos lo que pasó:

Juan 21:4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
Juan 21:5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
Juan 21:6 El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.
¡Una dirección del Señor hace toda la diferencia, aun donde usted fracasó o perdió el tiempo! ¡Sacaron 153 peces! Cuando hay obediencia, se encuentra la bendición y es la dirección del Señor la que nosotros necesitamos. En estos tiempos la gente le da la espalda al Señor y prefieren ir a pescar y cuando se dan cuenta, no obtuvieron fruto de esa decisión y ¡cuánto cuesta recuperarse!

…porque separados de mí nada podéis hacer.

Juan 21:9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.

¡A algunas personas les cuesta entender que el Señor ya tiene algo especial! No sé si a alguno se le ha ocurrido irse a pescar, pero no es el tiempo de hacer lo que a usted se le ocurre, sino que es el tiempo de escuchar las direcciones del Señor… ¡ya el desayuno está en la mesa! ¡Lo que se necesita es una dirección clara!

¡Qué tremendo cuando el Señor llega y no tenemos nada: no hay guianza ni dirección!
Leamos lo que el Señor le dice a Pedro… ¡el de a tres! Esta era la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos. Recordemos en el libro de los Hechos que bajó el lienzo y el Señor le dijo a Pedro: “mata y come”. Pedro dijo no, ¡y hasta tres veces el Señor se lo dijo! ¿Cuántas veces negó al Señor? Tres.
Juan 21:14 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
Juan 21:15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.
Juan 21:16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Juan 21:17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Este es un tiempo para permanecer en el Señor, separados de Él nada podemos hacer. No se le ocurra irse a pescar en este tiempo en el que nosotros esperamos la venida del Señor. La vid y los pámpanos siempre deben estar unidos. El señor nos llamó, tiene un plan y un propósito glorioso para nosotros; la bendición está en la dirección que Dios tiene para nosotros en este año. Permanecer, es permanecer en su palabra, en su amor y en obediencia.
¡Su bendición está a la puerta!
Juan 15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros.

 

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