Vida al Corazón
Se han puesto a pensar cuando se dio el primer pulso de nuestro corazón y qué lo provocó?… La palabra de Dios nos dice que de nuestro corazón se emana vida y que para tener vida eterna, debemos de entregar nuestro corazón a Cristo Jesús… quien se entregó en la cruz, y en sustitución de su amor, dejó con nosotros el Espíritu Santo. Ahora bien, como seres humanos que somos, tenemos tres partes esenciales para poder vivir: Espíritu, Alma, y Cuerpo. Espíritu, ligado directamente a nuestro Dios; Alma, orientada a la esencia por tres o cuatro generaciones pasadas, y Cuerpo, totalmente aferrado a la carne y al deseo terrenal. Así las cosas, podemos analizar claramente que nuestro espíritu proviene de lo alto y de lo eterno, no como nuestra alma y cuerpo, que días tienen contados en la tierra. Siendo más conciso, el motor que mueve nuestro corazón es el Espíritu Santo, haciéndonos ver que Dios siempre ha estado con nosotros, que su fortaleza y compañía nos sostienen desde el mismo momento que fuimos concebidos en el vientre de nuestra madre. Jesús fue claro en la cruz, Dios fue claro con Jesús al bautizarlo con el Espíritu Santo, y finalmente, nosotros seremos claros con Dios, Jesús y el Espíritu Santo cuando los aceptemos en lo más íntimo de nuestros corazones, para así recibir todas la bendiciones y promesas adquiridas y poder gozar de una verdadera calidad de vida mientras alcanzamos nuestro más alto objetivo en este mundo… la eternidad.

