En esta ocasión quiero hacer esta reflexión con las mujeres. Los hombres que quieran leerla pueden hacerlo si así lo desean no hay ningún problema. Hace algunos años, estaba de vacaciones en mi casa ordenando algunas cosas en mi habitación y me encontré un collar de perlas que me había comprado y que lo tenía guardado en una cajita de cartón para que no se deteriorara. Lo observé con detenimiento y vi que a pesar de los años y el uso conservaba ese brillo único que lo hacía una joya muy valiosa y muy apreciada, lo cual, en principio no me sorprendió porque yo sabía que la perla es una joya de gran durabilidad y elegancia. Procedí a guardar el collar en su cajita y continué con lo que estaba haciendo. También me encontré una pulsera de perlas de fantasía que se encontraba sumamente decolorada y la deseché porque ya no era de ninguna utilidad y me dije: ” Lástima, era una bonita pulsera pero eso es lo que pasa con las perlas falsas no duran porque su brillo no es verdadero, tienen una apariencia bonita por un tiempo pero el uso hace que se deterioren y no sirvan después”. Al tiempo, leí en un libro lo siguiente: ” …la perla se forma a partir de granitos de arena que entran en la ostra y comienza a frotar el interior produciendo irritación y la ostra como respuesta produce una sustancia dura que se convierte en una hermosa y costosa perla…”. Yo me impacté mucho porque desconocía que una joya tan linda como la perla se formara de esa manera. Posteriormente, pensé que las perlas verdaderas son únicas y sumamente requeridas no solamente por su belleza externa sino también por su incómodo y original proceso de formación y también pensé en las perlas falsas que son hermosas por un tiempo pero su falta de autenticidad hacen que esa belleza que inicialmente tenían sea superficial y de una utilidad muy limitada. Amigas y hermanas, ¿cuántas veces nos hemos concentrado únicamente en nuestro exterior (perlas falsas) y descuidamos desarrollar un carácter y una personalidad únicas que nos identifique como seguidoras de Cristo (perlas verdaderas)? Recuerden lo que dice Proverbios 31: 30 : “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová esa será alabada” Con esto no quiero decir que debemos ser descuidadas en nuestro exterior pero tampoco debemos concentrarnos solamente en eso. Debemos también desarrollar las cualidades de la mujer virtuosa (o de excelencia moral como dice otra versión bíblica) descritas en Proverbios 31: 10-31 y los frutos del espíritu de Gálatas 5:22 que el Señor estableció para nosotras. Eso nos traerá respeto y confiabilidad de parte de los demás porque seremos mujeres diferentes que no actúan como las demás sino como Cristo quiere que actuemos. Hoy las reto a que seamos como las perlas verdaderas, no solamente hermosas por fuera sino también por dentro.-
Paula Sáenz G.-
Sucedió cuando yo era una estudiante universitaria del segundo año de Derecho. Un día en la mañana, me encontraba en una librería cristiana con mi mamá y mi sobrina mayor que en ese tiempo era una niña muy pequeña. Después de ver los títulos de música que allí había me dispuse observar las portadas de los libros que tenían en exhibición y me encontré una que me llamó poderosamente la atención: Se trataba de un libro de portada blanca con la fotografía de unos diez limones de color verde oscuro y en el centro un limón de color amarillo bastante intenso. No recuerdo a la fecha el título de ese libro pero me quedó grabada en la mente esa imagen. Pasaron los días y en mi mente seguía fija la imagen del limón amarillo entre los limones verdes y saqué una conclusión al respecto: Que el cristiano debe ser como el limón amarillo o sea una persona que sea diferente a las demás, comprometida con sus convicciones cristianas y que resalte entre la multitud para bien. No importa si eres un solo cristiano entre un grupo de gente incrédula igual vas a resaltar e igual vas a impactar porque la verdad y la buena conciencia no se pueden esconder. Recuerda lo que dice Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…”. En los años que siguieron y hasta este día cuando me encuentro en una situación en que la multitud me presiona para hacer algo incorrecto me acuerdo de la imagen del limón amarillo entre los limones verdes y le pido fortaleza al Señor para mantenerme firme en Su Palabra. No es fácil pero sí se puede lograr con la ayuda del Señor. Talvez uno se quede solo en el proceso y parece que todo el mundo está en tu contra pero siempre te encontrarás en el camino gente que te apoye y que piense igual que tú (yo la encontré y me ayudó mucho!!!). Como anécdota para ir cerrando esta reflexión, recuerdo que le mostré esa imagen a mi sobrina de escasos dos o tres años y le dije: “Mi amor qué es lo que más resalta aquí, qué es lo que te llama más la atención?’” y ella a su cortísima edad señaló con su dedito aquel limón amarillo, lo cual, me impactó sobremanera y me llevó a renovar a diario ese compromiso de ser como el limón amarillo. Hoy te reto a que en cada momento de tu vida seas, con la ayuda del Señor, como aquel limón amarillo entre los limones verdes que vi en mis años universitarios.-
Paula Sáenz G.-
Que interesante, conocernos fuera de nuestras comodidades diarias, fuera de todos nuestros lujos y fuera de todos nuestros privilegios.
¿Qué pasaría si se nos probara un solo día en el desierto?
¿Aceptarías?
Analicemos lo siguiente:
Los desiertos evocan tierras áridas y deshabitadas donde el fenómeno de la vida resulta muy complicado. “El desierto es una tierra de extremos”. Uno de ellos es el brusco cambio de temperaturas entre los días más calurosos y las noches frías. Aunque sobretodo son radicales en el sistema de lluvias: estas brillan por su ausencia. La sequedad es la característica principal de un desierto. Son lugares áridos, independientemente de que sean calurosos o fríos, de que estén dominados por montañas o planicies, por piedras o arena. Las plantas y animales que viven en los desiertos son muy numerosos. Sin embargo, tienen una característica común: tienen la habilidad de sobrevivir con poca agua. Esto significa que tienen una capacidad especial para encontrar y almacenar líquidos, y poseen mecanismos biológicos para evitar su pérdida o evaporación. Por ejemplo, analicemos el caso de los famosos Cactus…
Los cactus son conocidos por todos: plantas pobladas de espinas que acostumbramos asociar a la imagen del desierto. Se trata de organismos adaptados para sobrevivir en situaciones de extrema sequedad, y escasez de agua. Sus espinas son esenciales para protegerse contra los rayos del sol y para condensar la humedad con lo que las gotas que se forman caen en la tierra y es absorbida por las raíces. Estas plantas poseen características especiales que les permiten aprovechar y almacenar mejor el agua. La más conocida es la presencia de espinas, que son hojas adaptadas.
Jesús lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días y fue tentado por el diablo. Él no comió nada en aquellos días, pasado los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo que si era el Hijo de Dios, le dijera a una piedra que se convirtiera en pan. Jesús respondió: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto del monte y le mostró todos los reinos de la tierra, diciéndole: “a ti te daré toda esta potestad y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy”. “Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos”. Jesús respondió: Vete de mí satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. Finalmente el diablo se apartó de Jesús, cuando lo tentó a que tirara de lo alto del pináculo del templo en Jerusalén y nuestro maestro le dijo: Dicho está: no tentarás al Señor tu Dios…
Queridos hermanos que importante la enseñanza que Cristo nos dejó al ser como un cactus en el desierto; a durar muchos días sin alimentarse ni saciarse de agua… que muestra de resistencia y valentía tuvo nuestro Salvador en tales condiciones de vida. Cada uno de nosotros tenemos un desierto, en el cual debemos de lidiar con muchas pruebas y adversidades pero lo más importante es aprender a resistir los ataques de nuestros enemigos quienes aprovechan atacarnos en los peores momentos porque saben lo vulnerables que podemos estar. No obstante, si llevamos en nuestro corazón la esencia del cactus y la valentía de Cristo en el desierto, podremos enfrentar situaciones que a muchos acabarían y si a esto le sumamos la veracidad del Espíritu Santo quien nos acompaña todos los días, podremos convertir nuestros temores en escudo protector de cualquier artimaña de satanás tenga en contra de nosotros.
No hay garantía de todo aquello que nos podamos topar cuando caminamos en nuestro propio desierto pero sí podemos estar completamente seguros que nuestro Espíritu, el cual, proviene de lo Alto siempre estará con nosotros para guiarnos y alimentarnos aún en valle de sombra y muerte. No permitamos que nuestra vida entre en la cueva del miedo y tribulación que nos brinda satanás; seamos valientes para hacer efectiva aún más la palabra de Dios, que indica que el diablo vendrá por un camino pero huirá por 7, si le resistimos. Dios les continúe bendiciendo.
Publicado por:Leonardo Mora
| El 19/sep/2011
Categoría: Devocionales