Enmiendas: Introducción

No comprendo muchas cosas en la vida; el porqué del dolor, el porqué de la pérdida, ni el porqué suceden cosas que jamás desearíamos que pasen… lo que si comprendo es que tenemos un sentido común por defecto en nuestro corazón que nos indica claramente la solución a las cosas cuando más nos afectan.

El propósito fundamental de nuestra mente aquí en la tierra es distorsionar la conexión preciosa que Dios ha puesto en nuestro pecho y en nuestra alma. Basta tener un sentimiento hermoso hacia algo o alguien para que nuestra mente vuele más allá de la inocencia que nuestro corazón nos dicta. Según mi parecer, todo esto se debe a que una de las partes fundamentales de nuestro cuerpo, se encuentra cómodamente instalada aquí en el mundo, y por defecto nos complica el acercamiento directo con nuestro Salvador Cristo Jesús; de quien claramente sabemos que su reino no depende de este mundo, que su misericordia y bendición no le afectan ni principados ni potestades.Jamás imaginé, que después de recorrer un largo camino, lleno de obstáculos y de situaciones confusas, Cristo me abriera la mente y me hiciera entender realmente que mi espíritu, está primero que mi alma y mi alma primero que mi cuerpo. Luego de comprender esto, Jesús me mostró que para agradarle cada día más a El, debo de hacer enmiendas constantemente en mi vida; cambiando todo aquello que no está bien en mí; perdonando a toda aquella persona que daño me ha hecho, aceptando todo lo que he perdido por algún propósito espiritual, y sobre todo cambiando todo lo malo que a mi alcance humano me sea posible. Cada día trae su afán, y me place que esto sea así, porque me queda aún más claro, la infinita misericordia que Dios tiene hacia con nosotros, de brindarnos la oportunidad diaria de enmendar nuestros errores y de hacernos ver que el paso número uno para alcanzar su infinita bendición es perdonar a nuestros semejantes; restaurando así, nuestra alma y llenando nuestro corazón de buenas actitudes hacia los demás.

Creo fielmente en los propósitos que Dios asigna a todas las personas y puedo sentir que El nos tiene una tarea diaria a seguir para alcanzar la verdadera felicidad. Todo está en la actitud que le pongamos a cada situación; por ejemplo, una persona que haya sido muy lastimada por otro ser humano, rencor nacerá en su corazón y desprecio habitará en su alma hacia el agresor; razón por la cual, lo primero que se le aconseja a una persona de este tipo, es que trate a la medida de lo posible perdonar todas las malas actitudes que el agresor dispuso en su contra, para destruir la mayor parte de anticuerpos que el dolor produce en el alma del afectado o afectada.

No obstante, sabemos que este proceso es bastante difícil y duro de aceptar, si embargo, cuando nos instruyen con palabra de Dios y llegamos a entender que el mayor porcentaje (por no decir todo) de la Biblia, se fundamenta en el perdón de todos nuestros pecados, para alcanzar la vida eterna, llegamos a razonar que nada lograremos con odiar a esa persona; más bien afectaremos nuestro espíritu más de lo que se encuentra, produciendo desgaste y tristeza a nuestra vida y retrasando por defecto las bendiciones y bondades que Jesús tiene para nosotros cuando esperamos fielmente en El.

Escrito por Leonardo Mora

Mayor es el que està en mì, que el que está en este mundo... Oh Jehová perfecciona tu obra en mí.

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